
La Premio Nobel de la Paz 1992, Rigoberta Menchú Tum, hizo un llamado a las comunidades originarias a avanzar de la exigencia a la acción, durante su participación en la Tercera Cumbre de los Pueblos Originarios Indígenas, celebrada en Oaxtepec, Morelos.
Acompañada por líderes y delegaciones de diversas regiones, la activista guatemalteca enfatizó que la organización colectiva y el diálogo constante son necesarios no solo para exigir derechos ante las instituciones, sino para vivirlos y practicarlos cada día mediante proyectos y obras comunitarias.
Destacó las lenguas maternas como instrumentos sagrados de vida y futuro, la dignidad de los pueblos originarios está indisolublemente ligada a la conservación de sus raíces y cultura, exhortó a mantener la unidad, cuidando tanto los intereses colectivos como las libertades individuales.
Asimismo dijo que se debe fomentar la creatividad, el arte y la cultura en niñez y juventud indígena es urgente para asegurar la transmisión de saberes ancestrales, el fortalecimiento del tejido social y el arraigo cultural son la base de un desarrollo con dignidad.
La Embajadora de los Pueblos Indígenas ante la UNESCO reafirmó que la soberanía real se construye con trabajo, unidad y el relevo generacional que asume la herencia de sus pueblos.
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