
El freno a la reforma de pensiones de Morelos: la mano que meció la cuna y la crisis que se avecina
La cancelación de la reforma a la ley de jubilaciones y pensiones deja a Morelos frente a un riesgo económico grave.
El gasto en pensiones ya representa el 30% del presupuesto estatal y consume alrededor de 12 mil millones de pesos, según el secretario de Finanzas, Jorge Salazar Acosta.
Sin una modificación de fondo basada en estudios actuariales, el Gobierno advierte que la crisis alcanzará un punto insostenible hacia 2030.
Quien movió el aparato para detener la reforma fue José Ramón Wong Balboa, líder del sindicato de trabajadores del Poder Ejecutivo. La pregunta es si actuó solo o si fue el brazo de una mano que meció la cuna desde atrás.
Desde el propio sindicato se ha señalado que Wong responde a intereses políticos. Hay que recordar que debe su posición a la actual diputada federal Sandra Anaya Villegas, a quien los trabajadores acusaron de operar a su favor en enero de 2024.
Wong asumió el cargo el 1 de febrero de ese año, apenas un mes antes de que Anaya renunciara a la Secretaría de Administración para competir por la diputación federal.
Durante su gestión, Anaya mantuvo un conflicto abierto con la dirigencia anterior y, según versiones políticas locales, operó para favorecer una dirigencia más afín al gobierno de Cuauhtémoc Blanco. Aunque ya no formaba parte del aparato estatal cuando se presentó la reforma —una propuesta técnica de la nueva administración—, la sombra de su alianza previa con Wong permanece en la narrativa del conflicto.
El freno no es un triunfo abstracto. Es la postergación de un ajuste inevitable. Quienes hoy lo celebran empujan al estado hacia una crisis que estallará en menos de un lustro. Wong aparece como el operador visible. Pero cuando llegue la factura en 2030, la pregunta sobre quién meció realmente la cuna seguirá abierta.
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