
El vicario de la diócesis de Cuernavaca Tomas Total Nájera señalo que, al evaluar la situación de seguridad, no basta con revisar estadísticas: «Por un lado pueden ser las cifras, pero por otro lado está el dolor y el sufrimiento de las personas».
Dijo que no son estadisticas para decir si las cifras son buenas o no. Lo que vemos es que coinciden: cifras y sufrimiento, cifras y desaparición, cifras y extorsión, cifras y corrupción.
Destacaron que la institución tiene una responsabilidad moral y ética de llamar a trabajar por el bien común, tal como ha expresado el obispo de Cuernavaca, Ramón Castro Castro, quien ha documentado quejas constantes por delitos como extorsiones, secuestros y homicidios. La población lo confirma en su trato cotidiano con las comunidades.
En la zona oriente del estado, específicamente en Cuautla, algunas parroquias han anticipado sus celebraciones litúrgicas por precaución: por ejemplo, misas que se oficiaban a las 6 de la tarde ahora se realizan a las 5 de la tarde. Esta medida no es generalizada, sino una decisión puntual de algunas comunidades para que los fieles puedan regresar a sus hogares con mayor seguridad.
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