
Movimiento Ciudadano en Morelos intenta seguir vivo bajo el pretexto de “apoyar a la Selección Mexicana” en el Mundial 2026, la dirigente estatal de Movimiento Ciudadano, Jessica Ortega de la Cruz, desplegó una intensa propaganda que, para muchos morelenses, tiene mucho más de cálculo electoral que de fervor futbolero.
Recientemente, la ex candidata colocó vinilos en vehículos con mensajes de apoyo al Tri, pero convenientemente acompañados de los colores y emblemas de Movimiento Ciudadano. La jugada ha sido ampliamente interpretada como un intento de mantener visible el branding naranja y posicionarse de cara al proceso electoral de 2027, particularmente rumbo a la alcaldía de Cuernavaca en un acto claramente anticipado de campaña.
No es casualidad que Ortega de la Cruz haya cambiado su residencia de Jiutepec a la capital del estado. El movimiento responde claramente a una lógica política: ajustar domicilios para cumplir requisitos y perfilarse como la carta fuerte del partido naranja en la principal plaza del estado.

Hay que recordar que en 2024, Jessica Ortega compitió por la gubernatura de Morelos y terminó en un lejano tercer lugar, con apenas alrededor del 17% de la votación. Su partido solo ha logrado representación en el Congreso local gracias a las plurinominales, lo que evidencia su débil arraigo ciudadano pero lo más grave quienes han llegado al cargo no han hecho nada por la ciudadanía.
Paralelamente, Ortega mantiene una agenda de “cafecitos” y reuniones vecinales que, aunque se promueven como encuentros informales, forman parte de un claro pre-campaigning anticipado. En política, como bien se sabe, las casualidades son escasas.

La pregunta que surge de forma natural es: ¿realmente le importa a Movimiento Ciudadano el desempeño de la Selección Mexicana o simplemente encontró en el Mundial una oportunidad más para no desaparecer del radar político? Porque pues ahora que México quedó fuera quizá guarden sus playeritas.
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