
El silencio cómplice de las dependencias ambientales municipales y estatales mantiene bajo amenaza el ecosistema de la colonia Chipitlán.
A pesar de las denuncias formales emitidas por los residentes de la calle 10 de Abril, el flujo incesante de camiones pesados cargados de escombro continúa destruyendo la flora y fauna nativa sin que ninguna autoridad mueva un solo dedo para frenarlo.
La inacción oficial resalta ante la gravedad de un terreno sistemáticamente sepultado por desechos de construcción, en la ruta estratégica hacia la vulnerable zona de Los Pilares, área históricamente propensa a desastres de suelo y derrumbes.
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