
Para conservar la costumbre de honrar a los difuntos con el característico aroma del barro, artesanos de Puebla y del Estado de México arribaron a Morelos con anafres, sahumerios, cazuelas, jarros y juguetes tradicionales elaborados a mano.
En Coatetelco se instaló Arcelia Vázquez Severo, originaria de Toluca, quien junto a su esposo ofrece las piezas que produce su familia con barro y madera, tradición que mantienen desde hace más de 30 años visitando la región en esta temporada.
De acuerdo con la creencia local, es el aroma que desprende el barro al calentarse lo que atrae y guía a las almas en su regreso el 1 y 2 de noviembre.
Las piezas se venden en la cancha techada del municipio, con costos de 50 a 600 pesos, y estarán disponibles hasta el 1 de noviembre.
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